15 de marzo de 2008

Caroline Herschel - Semblanza de una investigadora

Hay algo de triunfal en la vida de Caroline Herschel (1750-1848).
Nacida en Hannover, Alemania, ella y su hermano William, doce años mayor, fueron iniciados en la astronomía por un padre que se ganaba la vida tocando el oboe.
Aunque dijo a su hija que no era lo bastante bonita ni rica para casarse, también inculcó a sus seis hijos el amor a la música y a la ciencia.
«Me acuerdo que me llevaba las noches despejadas a la calle, para que me familiarizara con las hermosas constelaciones, después de haber contemplado un cometa que por entonces era visible —escribió ella—. Y me acuerdo muy bien del placer con que acostumbraba a ayudar a mi hermano William en sus estudios filosóficos...»
Cuando Caroune tenía siete años, William se enroló en los Guardias de Hannover, formando parte de la banda militar, durante la guerra de los Siete Años con Francia.
Después de haber presenciado una batalla, decidió que el ejército no era para él y se fue de Alemania para no tener que seguir sirviendo.
En Inglaterra se aferró al empleo de organista y maestro del coro de la recién construida Octagon Chapel de Bath.
Cuando Caroline tenía dieciséis años murió el padre, y la madre la obligó a encargarse de guisar, limpiar y coser.
Seis años después, William fue en su rescate y Caroline se trasladó a vivir con él, quien le presentó un pormenorizado programa de tareas.
Durante su segundo día en Bath, el hermano le dio clases de inglés, de teneduría de libros y de canto, tras lo cual, «a manera de esparcimiento, hablamos sobre astronomía y sobre las hermosas constelaciones con las que estaba yo familiarizada».
Caroline confiaba en hacer carrera como cantante, e incluso recibió algún aplauso por sus actuaciones. Pero se interpuso el interés de William por la astronomía.
Mientras aún daba clases de música y trabajaba en la capilla, se afanaba en construir telescopios («Para mi pesar, vi convertirse en taller casi todas las habitaciones», anotó Caroline) y se pasaba todas las noches despejadas observando las estrellas.
Ella pasó a ser su ayudante, tallando lentes, haciendo maquetas de los grandes telescopios que montaba William, observando con él y asegurándose de que no se olvidara de comer.
Era un empleo, el de ella, muy atareado.
Si no hubiera sido porque a veces se interponía una noche nubosa o de luna llena, no sé cuándo habría dormido algo mi hermano (o yo).»
A partir del descubrimiento de Urano, en 1781, William se hizo famoso, abandonó la música y, gracias a la pensión real de 200 libras anuales, se dedicó a la esfera celeste.
En 1787 Caroline ganó un estipendio anual de 50 libras, reconociéndosele su condición de astrónoma por derecho propio.
Al año siguiente William se casó con una viuda rica llamada Mary Pitt. Las dos mujeres se hicieron amigas y Caroline estuvo también muy cerca de su sobrino, John, nacido en 1792.
Las observaciones de Caroline continuaron, con y sin su hermano, «todas las noches estrelladas sobre la hierba mojada o cubierta de escarcha, sin un ser humano al alcance del oído».
Trabajó como devota ayudante de William hasta poco antes de la muerte de él, en 1822.
Un naturalista francés que visitó a los Herschel en 1784 describe así la escena:
«El observatorio está en un jardín... Cuando quiera que el señor Herschel busca, digamos, una nebulosa o una estrella de la mayor magnitud, llama desde el jardín a su hermana, que se asoma a la ventana de inmediato y, consultando una de las grandes tablas escritas a mano, responde desde la ventana: “Cerca de la estrella gamma”, o bien: “Hacia Orión” u otra constelación. En verdad, nada puede haber más conmovedor y agradable que esta relación, que este sistema tan sencillo».
Pero ella era algo más que la ayudante de su hermano.
Revisó el catálogo estelar de John Flamsteed, escribió un Catálogo de nebulosas (tenía setenta y cinco años cuando lo acabó) y descubrió diecisiete nebulosas y muchos cúmulos de estrellas.
También fue la primera mujer que descubrió un cometa.
Llegó a encontrar ocho.
Después de que muriera William, Caroline regresó a Alemania, donde vivió otros veintiséis años, manteniendo una activa correspondencia con su sobrino, que también se hizo astrónomo, y con otros científicos importantes.
A los setenta y ocho años, recibió la Medalla de Oro de la Royal Astronomical Society, fue elegida miembro de la Royal Irish Academy a los ochenta y seis, y diez años después le concedía el rey de Prusia la Medalla de Oro de la Ciencia.
Murió a los noventa y siete años en su ciudad natal.
Un cráter de la Luna lleva su nombre.

Información: Internet
Me pareció importante resaltar, la tarea inconmensurable de esta mujer, me refiero a Caroline Herschel.
Afectuosamente .
María A. Querol Visconti
Leer más...

29 de febrero de 2008

Breve historia del ferrocarril

Historia de la ciencia
El caballo se vuelve de acero
Por Ricardo Santiago Katz (*),
especial para Agencia NOVA.
***
Un 22 de febrero de 1804, para las carrozas de caballos había llegado el momento de la jubilación. El futuro del transporte de mercancías y de personas se llama locomotora: un vehículo que da grandes resoplidos empujado por un motor de vapor.

La idea de aplicar a una carroza sin caballos el motor de vapor se ha ocurrido a un mozo de 35 años de edad, Richard Trevithick. Tras varios años de pruebas y experimentos, el inventor ha alcanzado la gloria al demostrar la eficacia de su locomotora. Y ha ganado una apuesta de 500 guineas.

Trevithick eligió para la demostración una carretera, utilizada hasta ahora por carros tirados por caballos, que une las ciudades galesas de Penydaron y Abercynon: nueve millas en total. Y ha puesto a punto su locomotora, un monstruo de metal de cinco toneladas con un solo pistón que mueve las cuatro ruedas mediante engranajes y bielas.

"El propietario de una fundición, Anthony Hill, -explica Trevithick- se había apostado la colosal suma de 500 guineas sosteniendo que mi locomotora no saldría bien parada de esta empresa.

La apuesta indicaba, como ha ocurrido en realidad, que el convoy debía transportar 70 personas y 10 toneladas de hierro durante un recorrido de nueve millas. Pese al escepticismo de todos, mi locomotora ha recorrido las nueve millas, empleando cuatro horas y cinco minutos, con una velocidad máxima de cinco millas a la hora".

El recorrido no ha sido fácil. Se ha tenido que detener varias veces para cortar ramas de árboles y mover rocas que impedían el paso de la locomotora. Entre los pasajeros se encontraba el propio Hill, que se ha mostrado contento de haber perdido la apuesta, ya que augura un gran futuro para la máquina de vapor.

El inventor no se ha dormido en los laureles y ya se plantea nuevos retos: "Mi próxima locomotora transportará una carga cuatro veces superior".

Resulta increíble, pero un elemento tan inconsistente como el vapor ha sido capaz de transportar ayer 70 personas y 10 toneladas de hierro durante nueve millas. No hay más que inclinarse ante el genio que ha conseguido controlar esta fuerza y ponerla a disposición del progreso del hombre.

Ha pasado más de 100 años desde que el científico francés Denis Papin teorizó por primera vez sobre la posibilidad del uso del vapor, para realizar un trabajo. Ahora el vapor ha alcanzado su aplicación más alta y ha abierto la era en la cual el transporte de personas y mercancías se realizará sin utilizar la fuerza del animal.

Tras la teoría de Papin, el motor de vapor se ha desarrollado en Inglaterra. El ingeniero militar Thomas Savery (1650-1715) realizó el primer modelo que funcionó: no tenía partes en movimiento y servía para bombear agua de las minas aprovechando la diferencia de presión causada por el enfriamiento del vapor.

En 1712, otro inglés, Thomas Newcomen (1663-1729), construyó el primer motor a vapor verdadero, capaz de producir movimiento. El propulsor estaba basado en el movimiento alternativo de un pistón. Tuvo un éxito extraordinario, tanto que en 1750 funcionaban más de 100 unidades en Gran Bretaña.

Sin embargo, no se puede olvidar que el desarrollo definitivo de este fantástico propulsor se debe al escocés James Watt, nacido en 1736, que en 1763, aplicó un dispositivo, el condensador, que aumentaba notablemente el rendimiento. Ideó también el regulador automático de velocidad, que inauguró la era de los controles automáticos.

Pero, la locomotora de vapor sería perfeccionada, definitivamente, por otro inglés, George Stephenson, que en 1825 realizó, junto a su hijo Robert, la primera línea ferroviaria del mundo, la Darligton Stockton.


(*) Licenciado en Ciencias de la Educación y escritor bonaerense
Leer más...

La Ciencia en Argentina: urgente prioridad

CIENCIA HOY, ANTES DE QUE SEA TARDE.
OPINA JORGE WERTHEIN EN EL DIARIO ´LA NACIÓN´.
SOMOS MUCHOS, AUNQUE NO TANTOS, LOS QUE, DESDE HACE AÑOS, INSISTIMOS EN OTORGARLE A LA CIENCIA LA PRIORIDAD QUE LE CORRESPONDE Y LOS QUE CONSIDERAMOS QUE EL DESARROLLO CIENTÍFICO Y TECNOLÓGICO ES UNA CONDICIÓN SINE QUA NON PARA IMPULSAR EL DESARROLLO SOCIAL Y ECONÓMICO DEL PAÍS.
Leer más...

Gloria Dubner y el rol de la mujer en la Ciencia

UNA ARGENTINA INTENTARÁ MEJORAR EL LUGAR DE LA MUJER EN LA CIENCIA.
GLORIA DUBNER, LA ELEGIDA POR LATINOAMÉRICA
GLORIA DUBNER ES ASTROFÍSICA Y ACABA DE SER ELEGIDA POR LA UNIÓN INTERNACIONAL DE ASTRONOMÍA PARA REPRESENTAR A LATINOAMÉRICA EN UN PROGRAMA QUE BUSCA IMPULSAR EL ROL DE LA MUJER EN LA CIENCIA.
SERÁ EN EL MARCO DEL AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMÍA, QUE SE CELEBRARÁ EN 2009.
Leer más...

Historia y actualidad de la Física

Leer más...

Efecto fotoeléctrico - Trabajo de laboratorio

Efecto Fotoeléctrico
Trabajo de laboratorio
Leer más...