15 de junio de 2016

La edad límite de la genialidad


Adaptado por el Prof. Daniel Aníbal Galatro
Fuente: http://www.grandesmedios.com/joven-para-convertirse-genio/

¿Se necesita ser joven para convertirse en un genio?

El físico Isaac Newton, considerado por muchos el científico más influyente de la historia, es un claro ejemplo de esto, pues, realizo sus hallazgos a la edad de 25 años, pero su gran producción ocurrió a los 40 años.

Además de Einstein, está también Heisenberg (23 años), quien contribuyó a la física y a grandes magnates como Steve Jobs.

“Lo más interesante es que son casos muy raros y extraordinarios y eso llama la atención. Aunque los avances se obtengan más tarde”.

Ben Jones ha analizado estos datos y asegura que los premios Nobel, se obtienen entre la edad de 35 a 45 años.

Sophie Wilson diseñó a sus 26 años uno de los microprocesadores (ARM) una innovación que posibilitó la creación de procesadores más avanzados, los cuales utilizamos en los móviles de hoy.

Roald Hoffman ganó un Nobel en química en 1981 por diseñar una serie de reglas para descubrir los mecanismos de reacción en los productos químicos, su trabajo lo inició a los 27 años.

Tanto Sophie como Roald son ejemplo de que hubo un factor psicológico que ayudo a sus descubrimientos.

Ahora, sabiendo esto, ¿la experiencia no sirve en el campo de la ciencia?

Autoridad

Como afirma Schaffer “durante varios siglos, la autoridad crecía con la edad”, Copérnico es un ejemplo, ya que sus hallazgos astronómicos surgieron a su mediana edad, publicándolos cuando ya era muy mayor.

Harry Kroto obtuvo en 1996, el Nobel en química, por participar en el descubrimiento del fulereno, una nueva molécula de Carbono.

Para Schaffer, los niños, son los seres con mayor imaginación, y esta se desvanece rápidamente con los años.

Con respecto a esto, Sophie cree que los años han pulido su trabajo “sigo creando microprocesadores, los cuales son más complejos y son consideradas como mis obras de arte más perfectas, pues es el trabajo de una vida”

Mientras que Roald Hoffman afirma “cuando era joven hacia cosas que ahora no podría, aunque la experiencia ha incrementado mi intuición científica”

Ahora, si tengo 50 años, ¿puedo realizar aún mi gran descubrimiento?, para Hoffman, jamás se es demasiado viejo para ser un erudito, aunque quienes logran sus éxitos son aquellos quienes están empapados en sus proyectos.

Experiencia

Creo, que aparte del compromiso se requiere otro requisito para convertirse en genio, quizás sea la combinación de la experiencia y la ingenuidad para no aceptar las cosas como certeras.

Schaffer asegura que lo esencial es entrenarse en una ciencia que estemos dispuestos a destruir, “si realmente captas una disciplina y conoces sus puntos débiles, pero si no tienes nada para arriesgar es imposible que destruyas esa ciencia”, “es por eso que debe existir un equilibrio”, pues los científicos que alcanzan este punto mágico suelen alcanzar el éxito en sus proyectos.
¿Cómo llegamos a ese punto?

En este mundo, que parece que no hay nada nuevo para descubrir, es necesario aprender mucho más que hace 100 años atrás, es por eso que cada vez se demora más tiempo en hacer los descubrimientos. En resumen, los factores que ayudan a nuestra capacidad científica son: Tiempo, intuición, habilidad para no restringirnos y experiencia; aunque también es importante mucha libertad.

Explicado esto volvemos a la pregunta inicial, ¿se es demasiado viejo para convertirse en genio? La respuesta es que quizás, aunque existen factores atípicos.
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12 de febrero de 2016

Qué son las ondas gravitacionales


En física, una onda gravitacional es una ondulación del espacio-tiempo producida por un cuerpo masivo acelerado. Las ondas gravitacionales constituyen una consecuencia de la teoría de la relatividad general de Einstein y se transmiten a la velocidad de la luz. (Wikipedia)

EL UNIVERSAL
viernes 12 de febrero de 2016

Washington.- Equipos internacionales de investigadores anunciaron ayer la primera detección directa de ondas gravitacionales, un avance mayúsculo para la física que abre una nueva ventana al Universo.

El descubrimiento corona esfuerzos de décadas y confirma una predicción efectuada por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad de 1915.

Las ondas fueron detectadas en septiembre tras 50 años de esfuerzos, gracias a los instrumentos del Ligo, que miden cada uno cuatro kilómetros.

France Cordova, directora de la Fundación Nacional Estadounidense de Ciencias, explicó que esta observación "marca el nacimiento de un dominio enteramente nuevo de la astrofísica, comparable al momento en que Galileo apuntó por primera vez su telescopio hacia el cielo" en el siglo XVII.

Las ondas gravitacionales son producidas por perturbaciones en la trama del espacio-tiempo por los efectos del desplazamiento de un objeto de enorme masa. El físico Benoît Mours, del CNRS, consideró que el descubrimiento era "histórico" porque "verifica una de las predicciones de la teoría de la relatividad".

Agujeros negros

Por este descubrimiento, los físicos han determinado que las ondas gravitacionales detectadas en septiembre nacieron en la última fracción de segundo antes de la fusión de dos agujeros negros. La posibilidad de una colisión entre estos cuerpos había sido predicha por Einstein, pero el fenómeno jamás había sido observado.

De acuerdo con la teoría general de la relatividad, un par de agujeros negros en que cada uno orbita en torno al otro pierde energía, produciendo las ondas gravitacionales.

Explorar el Universo

Por ello, "las ondas gravitacionales pueden ayudar a explicar la formación de las galaxias", dijo Shoemaker.

"La gravedad es la fuerza que controla el Universo y el hecho de poder ver sus radiaciones nos permite observar los fenómenos más violentos y fundamentales del cosmos, que de otra forma son imposibles de observar", dijo Tuck Stebbins, jefe del laboratorio de astrofísica gravitacional del centro Goddard de la Nasa.

El descubrimiento suscitó gran emoción en la comunidad científica. El profesor de física Tom McLeish, de la Royal Society de Londres declaró que esta noticia lo llena de alegría.

"El último anuncio de una importancia similar se remonta a 1888, cuando Hertz detectó las ondas de radio predichas por James Clerk Maxwell en las ecuaciones sobre electromagnetismo en 1865", escribió.


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4 de junio de 2015

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.


La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas.

Fuente: http://www.guioteca.com/


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30 de mayo de 2015

¿Lectura y escritura en el CBC?


¡Hola, amigos!

¿Será que iremos a la Universidad a aprender a leer y a escribir?

Porque aunque cada vez nos quieren escolarizados más temprano en nuestras vidas parece que la finalidad no es incentivar nuestro proceso de aprendizaje sino sus intenciones son otras.

Los estudiantes (mejor sería llamarlos "los que van a la escuela" porque de estudiantes tienen cada vez menos) transcurren una gran parte de su vida concurriendo a las aulas para lograr un certificado de estudios que les haga creer que pueden competir, por ejemplo, en el mercado laboral.

Pero una vez el gerente de una gran empresa me decía que no encontraba una secretaria que conociera adecuadamente el idioma inglés y al mismo tiempo que pudiera utilizar una computadora, porque la que sabía lo uno no sabía lo otro y viceversa.

¿Hay excepciones? Por supuesto, porque son las que confirman la regla. Pero es sorprendente la proporción de alumnos de bajo rendimiento con respecto al total, a pesar de que el nivel de exigencia se reduce cada año y las instituciones educativas se asemejan cada vez más a "juntaderos" de niños y jóvenes que, aunque muchos no lo hacen siquiera, buscan llegar a la condición de egresados sin que importe demasiado qué conocimientos han logrado acumular.

Desde hace ya demasiados años, quizá 40, el saber se ha ido desvalorizando porque la sociedad no premia ni castiga en función de ese ítem que antes era realmente una especie de joya que cada uno intentaba almacenar en su persona.

Ahora parece haberse llegado a un límite en lo que hace a la insuficiencia de conocimientos y, como suele suceder, se detecta cuando el pretendiente a lograr un título universitario no logra comprender ni expresar las ideas. ¿Es tarde? Nunca es tarde cuando el proyecto es bueno.

Hasta hoy se venía paliando con una materia "Comprensión de textos" o algo así que intentaba que en unos pocos meses el alumno cubriera una falla que lo acompañó desde su infancia y que le ha venido robando ese capital con el que deberá sobrevivir. En tanto, los malos ejemplos han intentado siempre convencerlo de que no es necesario saber para triunfar, pues hay otros caminos menos santos que en muchos casos han puesto en lugares prominentes y exitosos a individuos que carecen de conocimientos académicos pero son "listos", "rápidos", "pícaros", "inmorales" o algo así.

La educación universitaria argentina pretende remendar esas fallas con algún tipo de apósito que disminuya sus efectos o al menos los oculte. ¿Servirá? Porque la corrección del mal debe hacerse desde sus raíces atacando sus causas.

De todos modos, bienvenida la idea y que, si es posible, sea aplicada con el rigor necesario. "No hay aplazaos..." decía un antiguo tango argentino. Tiene que haberlos, no para castigar al que no se esfuerza sino para premiar al que sí lo hace.

Los dejo con la nota.

Prof. Daniel Aníbal Galatro

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Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/cbc-reforma_0_1365463523.html
Una nota de Alfredo Dillon.

A 30 años de su creación. Debaten cómo actualizarlo, en medio de conflictos internos.La iniciativa busca resolver los “problemas dramáticos” que traen los chicos desde la escuela secundaria. Es uno de los 10 proyectos que se empezaron a analizar ayer para reformar el sistema de ingreso a la UBA.

Este año el Ciclo Básico Común de la UBA cumple 30 años. A tono con la infalible crisis de los 30, el CBC llega a esta fecha con varias propuestas para reformarlo, y con algunos conflictos en su interior que han hecho de este un cuatrimestre agitado para muchos de los 44.579 ingresantes a la UBA.

Una de las propuestas que suena fuerte es la de crear talleres de lectura y escritura optativos para todos los que ingresan a la UBA. Impulsado por Jorge Ferronato, director del CBC, el proyecto apunta a “universalizar” los talleres de lectoescritura “para los alumnos que lo requieran, ya sea por decisión propia o aconsejados por docentes que detecten dificultades en esa área”. Estos talleres, de 12 clases una vez por semana, también estarían disponibles para los chicos del último año de secundaria, con la constancia de alumno regular.

La iniciativa apunta a resolver “los problemas dramáticos que traen los alumnos de la escuela media: llegan sin poder resolver problemas matemáticos simples ni comprender textos, carecen de los saberes mínimos”, aseguró Ferronato a Clarín. En línea con este diagnóstico, los resultados de la última prueba PISA arrojaron que el 53,6% de los alumnos argentinos de 15 años no pueden reconocer la idea principal de un texto, ni realizar “inferencias sencillas”, ni hacer comparaciones entre textos. Las pruebas TERCE, que se toman en primaria, también mostraron serias dificultades en lectura: en esta área los chicos argentinos de 3° grado quedaron en el 9° puesto sobre 15 países de América Latina.

Universalizar los talleres de lectura y escritura es una de las 10 propuestas que se han presentado para reformar el CBC. Ayer el Consejo Superior de la UBA decidió crear una Comisión de Análisis Curricular del CBC, integrada por representantes de las 13 facultades, para discutir en los próximos 180 días este y otros proyectos, entre ellos el fin de la correlatividad “en bloque” que propone la FUBA (es decir, la posibilidad de que los alumnos ingresen a la carrera sin tener todas las materias del CBC aprobadas).

Pero la iniciativa de multiplicar los talleres contrasta con otra medida: este año en varias sedes se cerraron los Talleres de Lectura y Escritura de la materia Semiología, que se dictan hace 25 años, creados por la reconocida lingüista Elvira Arnoux. A 15 días de empezar las clases, los talleres de las sedes San Isidro y Avellaneda fueron eliminados, y la carga horaria de la materia se redujo de 6 a 4 horas, previa creación de “cátedras paralelas”.

“Mientras otras universidades nacionales y latinoamericanas replican la experiencia de los talleres de lectura y escritura de Semiología, el rectorado decide cerrarlos, atentando contra la inclusión de los alumnos”, sostiene Sandra Sánchez, coordinadora de los talleres en la sede Montes de Oca.

Desde la dirección del CBC justifican que se redujo la carga horaria a pedido de las autoridades de la Facultad de Arquitectura y dicen que “no se echó ni se le bajó el sueldo a nadie”. Pero Sánchez responde: “Los profesores no queremos ser ñoquis: si nos pagan las horas, queremos dar los talleres”. Además, los docentes de Semiología, apoyados por el Departamento de Letras de la UBA, rechazan que los talleres sean optativos: “El alumno muchas veces ni siquiera es consciente de que no sabe leer y escribir: ¿quién se va a anotar en los talleres si dejan de ser obligatorios?”, plantea Sánchez.

Además del cierre de los talleres de Semiología, este año hubo conflictos por el recorte de cargos en Matemática, anunciado pocos días antes de iniciar las clases. Luego de movilizaciones de los docentes y reuniones con el secretario académico Miguel De Luca, finalmente se dio marcha atrás con el “ajuste”. Pero los docentes están en alerta: “Hace dos años que no se designan profesores nuevos en Matemática para cubrir las bajas. Eso ha obligado al cierre de cursos y a que haya comisiones de 150 alumnos en aulas con capacidad para 80”, describe Gastón Freire, docente de la materia. “Con semejante hacinamiento, no podés hacer milagros. Están fomentando la deserción de los chicos”, asegura Freire.

A 30 años de la creación del CBC, los docentes y las propias autoridades reclaman una mayor “institucionalización”: la gran mayoría de los profesores son interinos (contratados) y no tienen representantes en el Consejo Superior, a diferencia de las 13 facultades. Mientras empiezan a discutirse las reformas, quienes mejor conocen el CBC –los docentes– reclaman su derecho a participar del debate.

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¿Se les ocurre algo con respecto al tema?

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24 de abril de 2015

Apunte suelto: Física - cargas eléctricas



TALES DE MILETO (640-546 antes de Cristo) descubrió la propiedad que tiene el ámbar de atraer cuerpos ligeros como plumas, etc. luego de frotarlo con lana.

Pasaron muchos siglos hasta que éste fenómeno se comprendiera y precisamente fue WILLIAM GILBERT (1540-1603) quien observó que una propiedad similar a la del ámbar la adquieren otros objetos como por ejemplo el vidrio si se le frota con un trozo de seda.

Precisamente Gilbert se dedicó a estudiar sistemáticamente tanto los fenómenos eléctricos como los magnéticos y en sus estudios dejó señalada en forma clara las diferencias entre los fenómenos de naturaleza eléctrica y los de naturaleza magnética.

La palabra eléctrico proviene del griego "elektron" que significa ámbar, haciendo referencia al cuerpo que producía esos fenómenos de atracción ya mencionados.

Hasta estos momentos sólo se obtenía la atracción de objetos por medio del frotamiento de los cuerpos y fue precisamente STEPHEN GRAY que descubrió que la atracción o repulsión entre cuerpos podía ser transferida a otros cuerpos si se conectaban entre sí mediante elementos metálicos fundamentalmente.

El estudio de esta fuerzas de interacción entre cuerpos forma parte de la teoría de la electricidad y que posteriormente se denominó Electrostática.

CHARLES DU FAY (1698-1739) sugiere la existencia de dos tipos de electricidad. Pero fue FRANKLIN el que propuso el modelo que le atribuía a los cuerpos una cierta electricidad "normal" y que cuando eran frotados entre sí, parte de este fluido era transferido de un cuerpo al otro, de modo que esa electricidad normal quedaba repartida por lo que un cuerpo tenía un exceso y otro déficit de electricidad y de allí la idea de uno con más (+) y otro con menos (-).

El aporte de Franklin es de importancia fundamental pues allí se encuentra claramente señalada la idea de conservación de ese fluido normal (carga eléctrica), que posteriormente dará lugar precisamente al Principio de Conservación de la Carga Eléctrica.

Y llamó así a la electricidad vítrea positiva (+) y a la del paño que lo frotaba negativa (-).

Ahora se conoce que lo que se traslada de un cuerpo a otro son electrones por lo que en realidad el vidrio adquiere carga positiva por transferir electrones al elemento que lo frota, por lo tanto pierde electrones y queda cargado positivamente.

Cuando el ámbar se frota lo que sucede es que adquiere electrones desde el elemento que lo frota y en consecuencia ese exceso de electrones hace que adquiera carga negativa (-).

Posteriormente sobre la segunda mitad del siglo XIX aparece un número importante de estudios de estos fenómenos fundamentalmente con los trabajos de FARADAY y MAXWELL además de recibirse grandes aportes de THOMSON y MILLIKAN uno dando la base para determinar la existencia de los electrones y el otro viendo que la carga eléctrica se trasmite en forma cuantizada es decir en múltiplos enteros de un valor constante (carga del electrón).

Dos tipos de cargas

Como ya hemos visto los cuerpos se pueden cargar con solamente dos tipos de carga, la positiva y la negativa y cuando se encuentra uno en presencia del otro se puede comprobar que:

CUERPOS CARGADOS CON IGUAL TIPO DE CARGA ELÉCTRICA SE REPELEN Y SI TIENEN DISTINTO TIPO DE CARGA ELÉCTRICA SE ATRAEN.


Fuente: desconocida.
Recopilado por el Prof. Daniel Aníbal Galatro

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Apunte suelto: Física - Caída libre



En física, se denomina caída libre al movimiento de un cuerpo bajo la acción exclusiva de un campo gravitatorio.

Esta definición formal excluye a todas las caídas reales influenciadas en mayor o menor medida por la resistencia aerodinámica del aire, así como a cualquier otra que tenga lugar en el seno de un fluido; sin embargo es frecuente también referirse coloquialmente a éstas como caídas libres, aunque los efectos de la viscosidad del medio no sean por lo general despreciables.

El concepto es aplicable también a objetos en movimiento vertical ascendente sometidos a la acción desaceleradora de la gravedad, como un disparo vertical; o a satélites no propulsados en órbita alrededor de la Tierra, como la propia Luna.

El movimiento de los cuerpos en caída libre (por la acción de su propio peso) es una forma de rectilíneo uniformemente acelerado.

La distancia recorrida (d) se mide sobre la vertical y corresponde, por tanto, a una altura que se representa por la letra h.

En el vacío el movimiento de caída es de aceleración constante, siendo dicha aceleración la misma para todos los cuerpos, independientemente de cuales sean su forma y su peso.

La presencia de aire frena ese movimiento de caída y la aceleración pasa a depender entonces de la forma del cuerpo. No obstante, para cuerpos aproximadamente esféricos, la influencia del medio sobre el movimiento puede despreciarse y tratarse, en una primera aproximación, como si fuera de caída libre.

La aceleración en los movimientos de caída libre, conocida como aceleración de la gravedad, se representa por la letra g y toma un valor aproximado de 9,81 m/s2 (algunos usan solo el valor 9,8 o redondean en 10).

Si el movimiento considerado es de descenso o de caída, el valor de g resulta positivo como corresponde a una auténtica aceleración. Si, por el contrario, es de ascenso en vertical el valor deg se considera negativo, pues se trata, en tal caso, de un movimiento decelerado.

Algunos datos o consejos para resolver problemas de caída libre:

Recuerda que cuando se informa que “Un objeto se deja caer” la velocidad inicial será siempre igual a cero (v0 = 0).

En cambio, cuando se informa que “un objeto se lanza” la velocidad inicial será siempre diferente a cero (vo ≠ 0).


Fuente: desconocida-

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23 de abril de 2015

Estudiar también tiene sus técnicas - por Daniel Aníbal Galatro



¡Hola, amigos y amigas!

Hoy vuelvo a comentarte algunas ideas sobre la tarea de estudiar, quizá incluyendo algunos conceptos nuevos.

Hace algunos años dictaba cursos presenciales y a distancia acerca de cómo comprender, aprender, recordar y exponer lo estudiado, algo que muchas veces se omite incluir en los programas de estudio de las escuelas, liceos y universidades de diversos países. Y sin profundizar demasiado en temas anatómicos, fisiológicos, psicológicos y demás, he logrado algunos resultados más que interesantes en un gran número de casos.

Es que al tratarse de una cuestión que aún no ha prendido con fuerza suficiente en la comunidad, hacía que constituyera una novedad para quienes se acercaban a mis cursos. Eso mostraba que aún no habían previamente comprendido demasiado ni la necesidad de un estudiante de cualquier nivel de conocer las bases de una técnica "para estudiar con provecho", ni que todo el tiempo que él dedique a ese entrenamiento previo al comienzo de sus estudios o paralelo a su realización es, en realidad, "tiempo ganado".

Difundir activamente esas técnicas y perfeccionarlas continuamente será una labor intensa y extensa, pero los resultados justificarán cualquier esfuerzo que se dedique a ellas. No solamente nos permitirá contar con un número mayor de estudiantes sino con estudiantes de una mayor calidad, un bien que excede el interés individual para convertirse en un "recurso" capaz de mejorar cualquier sociedad humana.

El sencillo aunque pretencioso curso que he ido desarrollando aplica "los trabajos y los días"que dediqué al tema durante cincuenta años. Tanto si se acercan a él para su aplicación personal como si desean transformarse en gestores activos difundiéndolo entre sus alumnos presentes y futuros, pueden obtener provecho del contenido teórico del mismo, incorporado aquí a un Power Point muy fácilmente adquirible vía internet.

De los $AR 800 que eran su costo con prácticas personales incluidas hemos logrado a reducirlos a solamente $AR 200 (ó 20 dólares U$S) que pueden abonarse desde sus propios lugares de residencia en cualquier lugar del mundo. También el curso lo recibirán sin otro costo adicional como archivo en sus propia computadora para comenzar a sacarle provecho.

Creo que es una oportunidad que no deben desperdiciar, más aún cuando el archivo les llegará con libertad de obsequiar o vender tantas copias como deseen pues nuestro interés está hoy centrado en la difusión y nos gustaría lo aprovecharan tantos interesados como sea posible.

Para mayores informes, les reitero mi email danielgalatro@gmail.com en el que analizamos y resolvemos cada caso particular presente o futuro.

Quedo a la espera de sus noticias.

Desde Esquel, en la Patagonia argentina, un caluroso abrazo y todo mi estímulo para su labor como estudiantes.

Profesor Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com
Esquel - Chubut - Argentina
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20 de abril de 2015

Recordando "2001 Odisea del Espacio"


Por casualidad, o quizá no, la navegación por internet me trajo a este sitio en el que pude revivir una extraña experiencia: un libro y una película que aparecieron juntos en mis tiempos de los años 80.

Tal sitio, que recomiendo a los fans y a los que añoran otros tiempos, es:

http://www.jotdown.es/2011/08/2001-una-odisea-del-espacio-explicada-paso-a-paso/


Por si los 80 son para ti "tiempos remotos" en los que aún no habías ni siquiera nacido, extraje información sobre uno de los dos temas que trata la cuestión.

El guión de 2001 presenta dos tramas: una principal y otra secundaria. La una es realmente independiente de la otra, desde un punto de vista dramático. Podrían existir por separado, como dos historias paralelas.

La trama principal narra historia de la evolución humana a lo largo de varios millones de años; una evolución que en la película es dirigida por algún tipo de inteligencia extraterrestre cuya naturaleza no se especifica en ningún momento.

La segunda trama es la historia del ordenador HAL 9000 y su rebelión frente a sus creadores.
¿Por qué HAL? La computadora más conocida en los tiempos en que se filmó esta película (mediados de los años 60) era la IBM. Su marca era casi un sinónimo de esa tecnología. Es fácil descubrir que H es la letra anterior a I, A es la letra anterior a B y L la letra anterior a M, esto es, HAL son las tres letras anteriores a IBM.

Esta subtrama gira también en torno al concepto de la evolución y la inteligencia, pero como ya hemos dicho no tiene realmente relación con la trama principal, más que de una manera puramente tangencial. La subtrama de HAL es un “accidente” que sucede dentro de la trama principal pero que no afecta su curso.

El ordenador HAL 9000, encargado de supervisar la nave Discovery. Esta historia secundaria reflexiona sobre el origen y naturaleza de la inteligencia y la identidad. ¿Puede una computadora tener identidad y sentimientos, puede tener un “alma”?

HAL 9000 es un ordenador perfecto. No puede cometer fallos. Fue creado como un cerebro artificial y de hecho se le educó de manera similar a un niño, sólo que de manera mucho más rápida y precisa, porque sus circuitos no pueden equivocarse en un cálculo. Esa precisión hace que le hayan puesto a cargo de las funciones vitales de la nave Discovery. Ni los astronautas ni quienes le han diseñado pueden responder realmente a la pregunta ¿tiene HAL sentimientos? Nadie lo sabe. El ordenador ha sido programado para hablar y expresarse como si los tuviera, pero la existencia real de esos sentimientos es algo que no se puede comprobar, aunque sus creadores tienen a pensar que sí los tiene.

Y sí, los tiene. HAL 9000 siente orgullo de sus propias capacidades. Además, tiene un objetivo único en la vida, que le obsesiona: lograr que la misión Discovery tenga éxito. Eso es todo lo que a HAL le preocupa. No hay nada más importante para él que la misión. Su existencia se centra completamente en ello.

Pero hay un problema. HAL conoce el verdadero objetivo de la misión, que es descubrir el destino de la señal lanzada por el monolito descubierto en la luna e investigar el origen alienígena de dicho monolito. Sin embargo los astronautas de la Discovery no conocen ese objetivo: se les ha ocultado la verdad para evitar filtraciones o para quitarles presión psicológica. Sólo les será revelado el verdadero objetivo de la misión cuando lleguen a Júpiter, mediante un vídeo explicativo. Así pues, HAL ha de ocultarles esta información a los astronautas. Pero entonces a HAL, que es perfectamente capaz de pensar por sí mismo, se le presenta un dilema con el que sus programadores no habían contado:

-La misión es lo más importante y conocer el verdadero objetivo de la misión es fundamental para su éxito.

-Los astronautas no conocen el verdadero objetivo de la misión.

-Si los astronautas no conocen el verdadero objetivo, podrían tomar decisiones equivocadas y hacer fracasar la misión, algo que HAL no puede permitir porque para él la misión es lo más importante.

-La única forma de que los astronautas no estropeen la misión por causa de desconocer el objetivo es comunicándoles cuál es el verdadero objetivo.

HAL tiene órdenes de ocultar el verdadero objetivo a los astronautas, ese es el plan de misión.

Si HAL decide comunicar a los astronautas el verdadero objetivo, estará desobedeciendo a sus creadores y saliéndose del plan previsto, por tanto haría peligrar también la misión.

HAL se ve obligado a elegir entre permitir la ignorancia de los astronautas (lo cual pone en peligro la misión) o paliar dicha ignorancia incumpliendo el plan previsto (lo cual también pone en peligro la misión).

Conclusión: para salvar la misión, HAL no tiene opciones buenas, todas son aparentemente malas.

Así pues, para salvaguardar el éxito de la misión, lo más importante de su vida, HAL se encuentra ante dos alternativas que le parecen igualmente inciertas. Nosotros, desde fuera, podríamos decir que la mejor alternativa sería dejar la misión tal y como está prevista, confiando en la suerte y en el criterio de los que la planearon. Pero HAL no lo ve así: él lo ve desde dentro y está demasiado obsesionado con el éxito de la misión como para dejarlo al azar o al criterio de humanos imperfectos.

Tenga o no razón en sus conclusiones, HAL se siente entre la espada y la pared. El dilema en el que su mente se ve envuelta es un callejón sin salida y HAL cree que haga lo que haga la misión estará en peligro. Ese conflicto irresoluble hace que pierda el control de sí mismo. Es decir, ante la incertidumbre de un problema que no sabe cómo resolver, HAL desarrolla una neurosis… algo que le hace mucho más humano de lo que parecía en un principio, porque todos los humanos sufrimos neurosis en un grado u otro. La neurosis es consustancial a nuestra naturaleza, porque continuamente nos enfrentamos a disyuntivas e incertidumbres sobre nuestra vida.

Cuando los astronautas Dave Bowman y Frank Poole descubren que la avería era ficticia, se dan cuenta de que algo no marcha bien en el cerebro de HAL. Se encierran en una cápsula donde HAL no puede oírles y hablan de la necesidad de desconectar al ordenador, porque sus repentinos fallos podrían hacer peligrar la nave y las vidas de quienes viajan a bordo.En los humanos las neurosis producen sufrimiento, también pensamientos y conductas irracionales. La neurosis de HAL 9000 tiene el mismo efecto sobre su mente. Consumido por una lucha interna, empieza a manifestar síntomas neuróticos. Al igual que los humanos pueden por ejemplo desarrollar síntomas de enfermedades que antes no estaban allí, HAL da una falsa alarma diciendo que la antena que comunica a los astronautas con la Tierra se ha estropeado. La avería en realidad no existe, pero demuestra cuál el deseo inconsciente de HAL: romper la comunicación entre sus creadores y los astronautas para que solamente él pueda dirigir la misión. Es probable que no lo haga con mala intención porque de hecho la decisión no le favorece: al fingir una avería HAL se arriesga a destruir su propia reputación de perfección si le descubren. Pero de todas sus malas opciones, ha tenido que elegir una, ya sea como decisión consciente o dejándose arrastrar por las emociones del momento.

HAL quiere ser el único que controle la misión porque es lo más importante en su vida. Pero la misión no es sólo suya. Fingir que la antena se ha estropeado es una manera infantil de intentar tomar ese control.

Y HAL no puede oírles… pero sí puede leerles los labios. Sigue la conversación entre Poole y Bowman palabra a palabra y descubre que planean desconectarle. Y entonces se siente aterrado. Para HAL, la desconexión es el equivalente de la muerte. No quiere morir. Ahora se enfrenta a un nuevo dilema porque se da cuenta de que hay algo tan importante como la misión: su propia existencia.

Quieren desconectarle. Quieren matarle. Ahora se trata de elegir entre la vida de los astronautas o la suya propia. HAL decide defenderse. Finge una nueva avería de la antena para que Frank Poole tenga que salir al exterior de la nave: una vez allí, el astronauta es asesinado por HAL. El ordenador utiliza el control remoto de una cápsula para golpear al astronauta y cortar el tubo que le proporciona oxígeno. Poole muere en el espacio.

Dave Bowman no sabe muy bien lo que ha ocurrido , lo interpreta como un accidente porque desconoce que HAL sabe que planeaban desconectarle. Bowman decide salir en otra cápsula a rescatar el cuerpo de Poole. Pero cuando quiere volver a entrar en la Discovery, HAL no se lo permite. La computadora le dice: “sé que Frank y usted planeaban desconectarme… y me temo que eso es algo que no puedo permitir que ocurra”.

Repentinamente, Bowman entiende lo que está pasando y es consciente de la delicada situación: la computadora que dirige la nave se ha rebelado. Poole ha sido asesinado por HAL. Y con toda seguridad —y de hecho así es— HAL habrá asesinado también al resto de astronautas, que viajan en estado de hibernación para ahorrar recursos.

Pero Bowman es un hombre de recursos y consigue entrar en la Discovery usando una apertura de emergencia. Una vez dentro de la nave se dirige hacia la estancia donde están los circuitos centrales del ordenador. En esa sala es donde HAL tiene su cerebro, sus recuerdos, sus emociones, su yo, su vida entera. Hal sabe que Bowman está yendo a desconectarle; el ordenador entra en estado de pánico. HAL intenta excusarse, justificarse, negociar… pero nada impide que Bowman siga adelante.
El astronauta empieza a desconectar los circuitos básicos de HAL, mientras la computadora suplica que le perdone la vida y, presa del más absoluto terror, dice cosas como “puedo sentirlo, mi mente se está yendo”. HAL está siendo asesinado. Le oímos agonizar entre exclamaciones de angustia.

Mientras su cerebro es desconectado y sus funciones cerebrales superiores van siendo apagadas, HAL empieza a perder la consciencia en un proceso acelerado de demencia. Va retrotrayéndose a la infancia, hasta el punto de dejar de ser consciente de dónde está. De repente cree estar hablando con su primer programador y finalmente muere mientras canta Daisy, una canción infantil que le habían enseñado mientras le educaban. Este es el único momento verdaderamente dramático de 2001:una odisea del espacio y está protagonizado no por un humano, sino por una máquina. El mensaje está claro: la humanidad no reside en un espíritu inmaterial, sino en la inteligencia. Una computadora podría ser tan humana como nosotros.

Cuando HAL es completamente desconectado —es decir, cuando muere— la nave reproduce automáticamente el vídeo donde se informa a los astronautas del verdadero objetivo de su viaje. Dave Bowman descubre de repente que tanto HAL como sus difuntos compañeros astronautas y él mismo son todos víctimas de una misma mentira. Quienes planearon la misión confiaron más en una inteligencia artificial que en la inteligencia humana y para ello decidieron mentir a los astronautas humanos, pero hemos descubierto demasiado tarde que la inteligencia artificial, ante una mentira, se enfrenta exactamente al mismo tipo de dilemas morales o existenciales sin aparente solución. Es decir: la inteligencia artificial también puede terminar siendo neurótica y por lo tanto imperfecta. Los organizadores de la misión cargaron a HAL con una responsabilidad y un peso psicológico excesivo.

Finalmente HAL se quebró bajo la presión y él, como quienes le rodeaban, lo terminaron pagando con la vida. El ser humano no puede crear nada mejor que él mismo.

Como se ve, las dos tramas paralelas de 2001 giran en torno al tema de la inteligencia. La película no tiene grandes moralejas, como corresponde a un film cuya intención básica es presentar una experiencia audiovisual, pero sí llega a algunas conclusiones claras. Por ejemplo, la idea de que es la inteligencia lo que nos hace humanos. En 2001, inteligencia y humanidad son términos equivalentes.

Eso no significa que el concepto “humanidad” sea contemplado con benevolencia: de hecho el film hace continuo hincapié sobre nuestras imperfecciones, incluso a través de las imperfecciones de HAL —que no es propiamente humano pero sí una representación de lo que la humanidad significa— y la condición defectuosa del hombre es subrayada más todavía por la angelical perfección del Niño de las Estrellas.

Lo que 2001 nos dice es que somos humanos porque somos inteligentes, que la inteligencia es no sólo nuestra característica constituyente sino también nuestra principal herramienta, y que deberíamos intentar encontrar el mejor uso posible para dicha inteligencia.

Y por qué no, un buen modo de empezar a hacer buen uso es ver —o volver a ver— "2001: una odisea del espacio."
Su título original era "2001: A Space Odyssey" - Año de estreno: 1968
Duración: 139 min. - País: Reino Unido
Director: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick & Arthur C. Clarke (Novela corta: Arthur C. Clarke)
Música: Richard Strauss, Johann Strauss
Fotografía: Geoffrey Unsworth
Reparto: Keir Dullea, Gary Lockwood, William Sylvester, Daniel Richter, Leonard Rossiter, Margaret Tyzack, Robert Beatty, Sean Sullivan, Frank Miller, Penny Brahms, Alan Gilfford, Vivian Kubrick
Productora: Coproducción Reino Unido-EEUU; Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / Stanley Kubrick Productions

Género: Ciencia ficción | Aventura espacial. Internet / Informática. Película de culto

Sinopsis: La película de ciencia-ficción por excelencia de la historia del cine narra los diversos periodos de la historia de la humanidad, no sólo del pasado, sino también del futuro. Hace millones de años, antes de la aparición del "homo sapiens", unos primates descubren un monolito que los conduce a un estadio de inteligencia superior. Millones de años después, otro monolito, enterrado en una luna, despierta el interés de los científicos. Por último, durante una misión de la NASA, HAL 9000, una máquina dotada de inteligencia artificial, se encarga de controlar todos los sistemas de una nave espacial tripulada.

(FILMAFFINITY)

Premios
1968: Oscar: Mejores efectos visuales. 4 nominaciones, incluyendo Director y Guión
1968: Premios David di Donatello: Mejor producción extranjera

Críticas
"La mayoría de las películas tratan sobre personajes con objetivos a alcanzar (...) '2001' no trata sobre un objetivo sino sobre una aventura, una necesidad. (...) La película nos dice: nos convertimos en humanos cuando aprendimos a pensar. Nuestra mente es un instrumento para entender dónde vivimos y quiénes somos. Es hora de dar un paso más allá: entender que no vivimos en un planeta sino entre las estrellas, y que no somos carne sino inteligencia. (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 4)" Roger Ebert: Chicago Sun-Times
"La cinta más polémica, magnética y genial de Kubrick (...) La elipsis del hueso-espacio, el monolito y el enmudecimiento de Hal forman ya parte de la iconografía del siglo" Luis Martínez: Diario El País
"Maravillosa obra, sin duda toda una revolución en su época" Fernando Morales: Diario El País

Un recuerdo personal.

Unos 20 años después, junto con mi amiga, la psicóloga transpersonal Marcela Edith Díaz y mi amigo, el productor asociado Roberto Grassi, generamos y pusimos en el aire durante unos cuantos meses un programa de TVque se emitía por los canales de cable de Ensenada, Berisso y La Plata titulado "La Era de Acuario".


Revisando cintas de video (muchas cintas de video), Roberto encontró una verdadera "perla": la presentación de "2001 Odisea del Espacio" y la adaptó en forma excelente para usarla como comienzo de cada programa de esta creación de G&G Producciones.


Eso nos hizo empapar con las maravillosas imágenes de una verdadera obra de arte de modo tal que aún parece resonar en nuestros oídos y en nuestro corazón.


Prof. Daniel Aníbal Galatro
danielgalatro@gmail.com
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